Hace escasos siete meses que aceptó ser consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, uno de los cargos más complicados de la presente legislatura: una Consejería principalmente de gasto, marcada a fuego por una etapa de recortes. Antonio Sáez Aguado sabía a lo que se enfrentaba pero lo afrontó "con paciencia y con toda la responsabilidad del mundo". Las medidas propuestas por el Gobierno regional, entre ellas la de ampliar la jornada a los funcionarios, llegando a las 37,5 horas semanales, le ha posicionado en el punto de mira de los sindicatos del sector sanitario. El último disparo lo ha lanzado el sindicato médico CESM: una huelga de 11 días alternos a partir del 28 de febrero.
El consejero, un hombre de diálogo, tiene visos de que se pueda llegar a un acuerdo antes de que se realicen los paros, alegando que "no se modifican las condiciones laborales" de los trabajadores. Las pancartas y los pitidos sindicales acompañan a Sáez Aguado allá por donde va estas últimas semanas, pero insiste en que no se va a esconder porque es importante que "no miremos a otro lado". "Si me ha salido una manifestación a la chepa intentaré llevarla con dignidad", asume.
- Ante la compleja situación económica en la que estamos y ante un colectivo "privilegiado" como los funcionarios ¿Cree justificada una convocatoria de huelga de once días en el sector médico?
-Desde la Junta hemos planteado medidas limitadas, a cambio de no bajar los sueldos pedimos que se amplíe un poco más la jornada, tal y como están los tiempos y lo que está pasando en otras comunidades, nos parecía que eran limitadas y moderadas. Quizá se ha unido la idea de que se bajó el sueldo hace un año y medio, la incertidumbre de lo que pueda pasar en un futuro y eso ha generado un clima de intranquilidad. En realidad, teniendo en cuenta propiamente las medidas, parece demasiado ponderado que se plantee una situación de huelga, pero es un derecho, se respeta e intentamos seguir negociando.
-Se plantea una ampliación de jornada para obtener más ahorro, pero también eliminar gastos con la reducción de peonadas, un tema incómodo para el sector sanitario
-Pedimos que se trabaje un poco más para hacer más actividad y tener unos ahorros. Hasta ahora se hacía actividad extraordinaria, las denominadas ‘peonadas’ por las tardes con retribución y ahora estamos diciendo que al hacer dos tardes al mes reduciríamos bastantes y ya no se cobrarían por ser la jornada habitual. Quizá también eso está sobre la base del malestar y de la convocatoria de huelga.
- Se propone trabajar más, pero ¿se barajó la posibilidad de bajar los sueldos?
Sí, y así se lo hemos planteado al colectivo sanitario que la Junta había valorado la posibilidad de bajar los sueldos como medida de ahorro y al final optamos por mantener los sueldos y pedir este esfuerzo adicional.
-¿Hay alguna medida prevista desde el Gobierno regional para intentar frenar esa huelga de 11 días?
-Seguimos negociando, pero lo que argumenta el sindicato médico CESM es que estamos modificando sus condiciones laborales y lo hemos intentado aclarar porque el Grupo Popular ha presentado algunas enmiendas a la Ley de medidas que se está tramitando en las Cortes en las que decimos que no cambiamos las condiciones laborales; el que trabaja sólo por la mañana seguirá trabajando sólo por la mañana más esas dos tardes al mes derivadas de esta propuesta. El sindicato médico aunque dice que no le gusta, aceptaría trabajar dos tardes, pero que no se cambie nada más y ya estamos diciendo que no cambia nada más. Por eso, hay algunos visos de que se pueda llegar a un acuerdo antes de la huelga, pero nos debemos a la representación sindical que hay, una mesa con seis sindicatos que tenemos que hablar y negociar con todos. En todo esto también late que el día 23 de febrero hay elecciones sindicales y creo que influye ese clima de campaña electoral sindical en este movimiento.
-Si finalmente llegase esa huelga de 11 días, ¿cómo afectaría a la Sanidad de Castilla y León?
-No tendría por qué afectar en gran medida porque tenemos la obligación de garantizar la asistencia sanitaria, además ya estamos trabajando en establecer unos servicios mínimos y por supuesto los servicios de urgencia quedarían garantizados casi al 100%. Si tuviera éxito la huelga, porque una cosa es que se convoque y otra que tenga seguimiento, quizá se retrasasen algunas intervenciones quirúrgicas, algunas consultas pero no afectaría a lo importante de la asistencia sanitaria.
-Usted como psiquiatra, ¿secundaría esta huelga si ejerciese de médico?
-Si estuviera ejerciendo como médico yo creo que no, porque los trabajadores públicos en general tenemos la suerte de tener un empleo fijo y en el ámbito de la Sanidad hemos mejorado mucho las condiciones del conjunto de trabajadores, hemos mejorado retribuciones , el precio de las guardias, se han incrementado las plantillas (desde las transferencias se han incorporado 7.500 trabajadores a la Sanidad) se ha hecho un esfuerzo. Además, tal y como está la economía y la sociedad de Castilla y León me parece un poco excesivo una convocatoria de este tipo. Yo no la secundaría, sobre todo cuando se me está pidiendo trabajar un poco más. No hay que olvidar que hace seis años la jornada laboral era de 37,5 horas y en época de bonanza pudimos reducirla a 35 horas. No se está planteando una medida de mucho calado, no lo comprendo y no lo compartiría.
-Castilla y León está aplicando una medida menos drástica que en otras comunidades
- Efectivamente, escuchaba al presidente de Colegio de Médicos de España decir que estaban muy preocupados por el cierre de centros de salud, plantas de hospitales o la supresión de quirófanos, un contexto que hay en otras Comunidades Autónomas. En Castilla y León afortunadamente no se ha tomado ninguna medida de ese tipo y no cabe hablar tampoco de recortes, pedir que se trabaje más no es recortar nada de la Sanidad, al contrario, es saber que se trabaja más, que hay más actividad sanitaria.
-Lleva solamente siete meses como consejero de Sanidad, ¿sabía lo que conllevaría aceptar este cargo?
-Viendo cómo evolucionaba la situación económica, sabía que no era el mejor momento para hacerme cargo de una Consejería fundamentalmente de gasto, pero las cosas ocurren cuando ocurren y hay que afrontarlo con paciencia y con toda la responsabilidad del mundo. Además, con la idea de que lo que hoy podamos hacer para ser más eficientes en la Sanidad es una garantía para que mañana siga funcionando bien, por ello, con más razón, este es el momento de ser más eficientes en el funcionamiento y en el gasto.
- Proviene de un puesto en el Gobierno regional más a la sombra ¿cómo le afecta personalmente qué le salgan pancartas de protestas sindicales allá donde acude?
-Es el juego de esas relaciones sindicales, pero en el fondo las relaciones con los representantes de los sindicatos son buenas. Entiendo que están en campaña sindical y tienen que hacer su campaña, si me ha salido una manifestación a la chepa la intento llevar con dignidad. No por eso me voy a esconder, yo seguiré yendo a los hospitales a hablar con los profesionales, porque convoco reuniones para escuchar lo que dicen. Los sindicatos aprovechan para recibirme con pancartas y pitidos, que comprendo que es su papel, pero yo seguiré con el mío de explicar a la gente qué estamos haciendo, porque es importante que lo hagamos ahora y no miremos a otro lado y dejemos que pasen las cosas. Hay que afrontarlo, decir cómo estamos y explicar estas medidas. Tengo espaldas anchas y paciencia.
-¿Qué balance hace de estos siete meses al frente de la Consejería de Sanidad?
-En general, es un momento de cierta turbulencia por la propia situación, pero me he encontrado una Sanidad que ha crecido muchísimo en los últimos años, que se ha especializado y diversificado. Una población con muy buen aprecio de la Sanidad, en Castilla y León en particular donde los índices de satisfacción han aumentado más en estos años. También me he encontrado problemas vinculados a la financiación, con una reducción de ingresos que nos preocupa y con la necesidad de apretarnos el cinturón en esta época. Afortunadamente, nos situamos en un contexto de un Gobierno que sigue apostando por la Sanidad Pública y como es en lo que yo he que he creído siempre, con todas esas dificultades estoy a gusto porque es un proyecto que puede permitir consolidarla y mejorarla hasta que venga la época de bonanza y tengamos más recursos.