Hacía varias semanas que no acudíamos a las Cortes de Castilla y León. Las últimas sesiones plenarias han coincidido con viajes y otras obligaciones que han vedado nuestro afán por seguir a pie de obra el día a día parlamentario de la Comunidad Autónoma.
Fue una "dramática" casualidad que el pleno en el que debían aprobarse los presupuestos regionales para 2012, prorrogados por vez primera en toda la historia de la Comunidad, lo cual ha constituido una constante fuente de crítica por parte del Grupo Socialista, coincidiera con la intervención de Mariano Rajoy en el Congreso en la que anunciaba las duras reformas que debe seguir acometiendo el Gobierno para cumplir la implacable hoja de ruta que nos ha impuesto la Unión Europea: subida del IVA, supresión de paga extra de Navidad a los funcionarios, recorte de las prestaciones por desempleo...
Esta amarga coincidencia permitió a los grupos de la oposición disparar su artillería pesada contra la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, y contra el propio presidente, Juan Vicente Herrera. El socialista José Francisco Martín Martínez calificó de "papelón" la intervención previa de la consejera de Hacienda, en la que había explicado el dictamen del proyecto de ley de presupuestos, y le afeó que en ella no se hubiera referido a lo que estaba sucediendo en el Congreso de los Diputados.
"Estos presupuestos, señora consejera, son papel mojado, una comedia bufa. ¿Qué impacto tendrán en ellos los recortes que está anunciando Mariano Rajoy?" "Veremos cuántas veces se los modifican por fax desde la calle Génova", apostilló.
No le faltaba razón a Martín Martínez. Pero él solo cayó en su propia trampa dialéctica. Resulta que el PSOE, unas veces por boca de Óscar López, el portavoz, y casi siempre por la de Martín Martínez, viene reprochando al Gobierno regional desde finales del año pasado que no hubiera aprobado los presupuestos de la Comunidad en el periodo que marca el Estatuto de Autonomía, es decir, a finales del año anterior, en este caso el 2011.
La Junta justificó la decisión de no presentar el proyecto de presupuestos 2012 en el plazo legal establecido en su absoluto desconocimiento de la asignación que recibiría finalmente del Estado, y, en consecuencia, optaba por prorrogar los de 2011.
Según la consejera de Hacienda, resultaba absurdo construir unos presupuestos sobre la previsión de crecimiento de la economía española de un 2,3 por ciento para 2012, que era la perspectiva optimista que manejaba el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando la realidad del país es justamente la contraria, o sea, la de recesión económica.
Así pues, Martín Martínez y el Grupo Parlamentario Socialista, que antes increpaban a la Junta por no presentar el proyecto de ley de presupuestos para 2012, la critican también ahora, precisamente cuando se dispone a sancionarlos en las Cortes, a pesar de que su debate haya coincidido casualmente con los drásticos recortes anunciados por Mariano Rajoy.
Desde fuera, lo que uno percibe es la diferencia de visión de los partidos dependiendo de si están en el gobierno o en la oposición. Los socialistas de Castilla y León, alejados de la responsabilidad de gobernar, incurren frecuentemente en la demagogia y el populismo. Martín Martínez es acaso el mejor ejemplo. Buen orador, sin duda, aunque se equivoca a menudo (conscientemente, por supuesto) en el uso del sustantivo y el adjetivo. Por ejemplo, el problema complejo del sector minero del carbón lo simplificó llamando despectivamente al ministro de Industria, Comercio y Turismo, el canario José Manuel Soria, 'Platanito'. La intervención de la consejera de Hacienda la resumió en "dramática" y "patética", y a la del portavoz del Grupo Popular, Carlos Fernández Carriedo, le añadió el adjetivo de "ridícula". En fin, todo un alarde léxico.
Un gobierno, en cambio, no puede permitirse tales florituras. En el caso de la Junta de Castilla y León, a uno le parece que se ha hecho un notable esfuerzo por tratar de pergeñar unos presupuestos realistas, acordes con la hambruna inopinada que impregna la economía y la calvicie extrema de las arcas públicas. Otra cosa es que los hechos desborden sus previsiones, que es lo que puede suceder con los nuevos recortes que Mariano Rajoy ha puesto sobre el tapete.
Sea como fuere, lo que parece es que en España entramos en un nuevo escenario político, en el cual la Unión Europea toma las riendas de las grandes decisiones. ¿Hasta qué punto es responsable Mariano Rajoy de los recortes que ha anunciado hoy si dichos recortes le vienen impuestos desde Bruselas?
Nada más comenzar la sesión plenaria, observamos que el presidente de la Junta apenas seguía el debate que se desarrollaba en el hemiciclo. Lo que hacía era leer con gran concentración un documento que le habían facilitado previamente. A su lado, su mano derecha, el consejero de Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, hacía lo mismo con otro documento. Herrera sólo leía, mientras que De Santiago-Juárez subrayaba y hacía anotaciones.
Supongo que ambos manejaban un mismo informe: el de los recortes que estaba haciendo públicos Mariano Rajoy. Poco después, Herrera abandonaba el hemiciclo y hacía unas declaraciones en las que valoraba tales recortes.
En conclusión, poco importaba lo que se decía en el hemiciclo del Parlamento regional. El quehacer de las Cortes regionales ya no tiene tanta importancia. Lo relevante era lo que decía Rajoy en el Congreso. Esto mismo podemos trasladarlo a todos los parlamentos autonómicos y a las propias Cortes Generales: Rajoy es un simple ejecutor. En esta nueva etapa de la política española, con la economía y el déficit como principales banderas, lo que importa de verdad es lo que se diga en Bruselas.